Por Luis José Chávez
El autor es periodista y politólogo

En el Reporte de Competitividad Global del Foro Económico Mundial 2008-2009, los resultados asignados a la República Dominicana destacan la estrepitosa caída que ha sufrido la educación del país bajo la administración de uno de sus más ilustrados gobernantes, el doctor Leonel Fernández, quien por demás representa un ejemplo vivo de lo que puede significar la educación como herramienta de progreso y superación.

De acuerdo a los datos del Foro Económico Mundial, la República Dominicana ocupó las siguientes posiciones dentro de 134 países evaluados: 134 en la calidad de la educación primaria, 131 en la calidad del sistema de educación superior y 131 en la calidad de la enseñanza en ciencias y matemáticas.

Sin duda alguna, el descalabro de la educación dominicana está estrechamente asociado a la falta de voluntad del presidente Fernández, que no solo ha sido incapaz de cumplir la Ley General de Educación promulgada por su propio gobierno en el año 1997, que asigna al sector educativo el 4 por ciento del Producto Bruto Interno o el 16 por ciento del presupuesto de la nación, sino también todos los acuerdos consensuados por sectores representativos de la nación, incluyendo los Planes Decenales de Educación, la Cumbre por la Unidad Nacional para enfrentar la crisis mundial y el Pacto Social por la calidad de la Educación.

También incumple el reciente acuerdo firmado con el Fondo Monetario Internacional, que estipula un incremento anual de 0.75% del PIB para el gasto educativo a partir del 2010.

Para el año 2010, el proyecto de Presupuesto sometido al Congreso por el Poder Ejecutivo para la Secretaría de Educación es de poco más de 37 mil 428 millones de pesos, apenas un 2.06% del PIB, suma, que se queda muy por debajo de los 57 mil 187 millones pactados en el Plan Decenal de Educación para el 2010, equivalente al 3.15% del PIB.

Mientras que para la Secretaría de Estado de Educación Superior, Ciencia y Tecnología la suma consignada en el proyecto de presupuesto es de 5 mil 733 millones 384 mil pesos, el 0.32% del PIB, cantidad muy inferior a los 15 mil 83 millones pactados en el Plan Decenal para el 2010. Tiene razón EDUCA cuando afirma que “un 2.38% del PIB para todo el sector educativo, además de ser doblemente ilegal, es una vergüenza para nuestra nación”.

Es conveniente recordar que el promedio actual del presupuesto de los países de la Región dedicado a la Educación supera el 5 por ciento. Es una pena que el principal responsable del rezago que sufre nuestro país en esta área vital del desarrollo sea un gobernante de extracción popular que logró alcanzar los más altos peldaños en la escala política, económica y social gracias precisamente a las oportunidades de acceso a la Educación.

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